Cómo enseñar a sonarse la nariz

Enseña a tu hijo pequeño cómo se hace para a sonarse la nariz y estar más libre de mocos

Llega la época de frío y, como cada año, sientes la necesidad de sonarle la nariz a tu hijo para quitarle esos mocos pero él, contrario a tus deseos, te gira la cabeza y se enfada contigo.

Habéis empezado la lucha uno contra el otro de la temporada y con ella solo se crean momentos que separa vuestra relación por unos temidos mocos que nadie quiere.

La reconciliación solo será posible cuando ambos actuéis como parte de un mismo equipo y vayáis en la misma dirección: los dos contra los mocos y tirando por el mismo lado de la cuerda para que salgan de una vez.

¿Cómo hacerlo?

Te cuento paso a paso qué hemos estado haciendo en casa y cómo hemos logrado que nuestro hijo de 18 meses aprenda a sonarse la nariz.

Paso previo para enseñar a sonarse la nariz

Debo decirte que la necesidad surgió de forma espontánea. En casa no hemos tenido ese problema más que en alguna ocasión espontánea porque nuestro hijo prácticamente no se constipa.

Aun así sí veo que todo lo que hemos ido haciendo a lo largo de estos meses ha facilitado que la necesidad que surgió un determinado día de enseñarle a sonarse la nariz se resolviera en un par de días.

Por eso te cuento por aquí lo que he considerado que es más relevante para lograr aprender a sonarse la nariz en tan poco tiempo.

Primero de todo: le hemos dado mucha libertad de movimiento y eso quiere decir que tiene muy entrenado el control de su cuerpo, tanto lo que se refiere a nivel de psicomotricidad gruesa como de psicomotricidad fina.

Para aprender a sonarse la nariz, lo que necesita tu hijo es controlar los movimientos finos, esos que requieren más precisión (por ejemplo todo lo que se haga con los dedos necesita más atención y concentración que lo que se haga con las manos o los brazos).

Tienes aquí un listado de actividades que puedes invitar a hacer a tu hijo para entrenar todo lo que se refiere esa motricidad fina. Plantéate si está preparado o mejor esperas para más adelante.

  • Recolectar frutos, vegetales de temporada o tesoros varios del campo y el bosque. Ahora es época de setas pero nosotros empezamos con las moras y cogiendo algunos caracoles y gusanos de bola (esos negros que se encogen cuando los tocas). También puedes intentar que un insecto inofensivo se plante en su dedo.
  • Andar descalzo siempre que se pueda y en superficies de todo tipo, dejando que sea él quien decida cómo colocar el pie y la intensidad con la que hacer presión con el pie.
  • Enroscar y desenroscar algo, como los tapones de las botellas.
  • Quitar el lavavajillas juntos. Coger los platos, los cubiertos y las tazas requiere concentración y mucha precisión de todo el cuerpo en general: sen entrenan los dedos, las manos, el brazos, el tronco y hasta las piernas si se desplaza con ellos.
  • Abrir y cerrar el grifo y regular la salida de agua. También puedes dejar que sea él quien regule la temperatura del agua del baño.
  • Poner y quitar el tapón de un bolígrafo o rotulador.
  • Coger las tijeras (te enlazo al artículo donde hablo sobre cómo cortarle las uñas a un niño rebelde).
  • Vestirse solo, lo que pueda. Por ejemplo atarse los zapatos, subir y cerrar una cremallera, ponerse el gorro o atar los botones.
  • Usar los cubiertos y enseñarle a cortar con el tenedor.
  • Dejar que abra y cierre la puerta de casa con la llave.
  • Enseñarle a reconocer las señales del cuerpo para ir al baño (esto es algo que expliqué en mi cuenta de Instagram el año pasado, tengo pendiente escribir por aquí sobre esto, pero de mientras te dejo el enlace con el primer post donde hablé extensamente sobre ello).

Como ves, todas estas actividades las pongo en ambiente natural para que tengan más sentido para él. Solo así conseguirás alargar su interés.

Juego dirigido para enseñar a sonarse la nariz

Aparte de todas las propuestas que tienes más arriba, nos hemos dado cuenta que una de las actividades que hemos hecho y que ha sido clave para este tema es el de explorar los distintos olores.

No necesitas demasiado y es una actividad con la que os lo podéis pasar genial juntos.

Si no has hecho esto antes, empieza por los básicos: elige fruta y verdura de temporada que tengas por casa.

Usa los alimentos que tienes en tu cocina y que van a formar parte del plato.

Asegúrate de que huelen y ves diciéndole el nombre de lo que le ofreces (que los coja y los manipule, por favor) para unir los sentidos entre ellos: olfato, vista, tacto, oído y gusto -si se puede-.

Algunos alimentos típicos que puedes usar son:

  • Cítricos como el limón, la naranja o la mandarina.
  • Cebolla, ajo o puerro.
  • Especias como el curry, el romero o el orégano (¡vigila que lo que le ofreces no pique!)

Luego también puedes añadir alimentos cocinados y, si quieres ampliar prueba con el olor de objetos como los libros y cuentos, los zapatos, el maquillaje o las pinturas. ¡Imaginación al poder!

Huele tú también para que tenga el modelo a seguir. Así es como va a inspirar y expirar (imprescindible para sonarse).

Cómo enseñar a sonarse la nariz con éxito

Ahora viene la hora de la verdad.

Una vez hayas entrenado todo lo que te he dicho antes ya se puede constipar tu hijo.

Antes no, que os vais a pelear con el pañuelo arriba y abajo jeje

Bromas a parte, lo que sí que necesitas es aparcar por un rato el asco que te produzca el moco -aléjalo de ti tanto como puedas- y tener el espejo bien cerca.

Lo mejor es practicar cuando está molesto porque no puede respirar bien y tiene la necesidad de echar el moco fuera.

Lo que debes hacer para lograr que tu hijo aprenda a sonarse la nariz

Te recomiendo que hagas lo que te digo delante del espejo del baño, mirándoos cara a cara a través de vuestro reflejo.

Os plantaréis delante del espejo con el surco subnasal (la parte de la cara que tenemos entre la nariz y el labio superior) sucio y allí le limpiarás la zona con los dedos y el agua del grifo. Si tiene costra hecha le ablandarás la zona muy suavemente para que, en ningún caso, esto que haces sea una molestia.

Esto le servirá para darse cuenta de que la molestia que sentía desaparece sin dolor y también estimularás a que salgan más mocos.

Aprovecha que estáis delante del espejo para explorar objetos cotidianos con los que os encontréis y déjale tocar lo que haya para que esté motivado. Activa sus ganas de aprender picándole la curiosidad.

Lo más probable es que al poco rato de estar allí, delante del espejo, tu hijo estornude y saque moco.

¡No se lo quites! Primero deja que vea qué ha ocurrido, tiene que procesar lo que ha pasado y relacionar su estornudo con el moco.

Por más que ya se lo hayas contado antes y que sepa de memoria de dónde viene el moco y lo molesto y feo que es, tú no se lo repitas esta vez.

Simplemente calla y deja que sea el niño quien descubra todo esto, estarás más cerca de que aprenda a sonarse.

Es el momento de jugar y pasar a la acción: llama su atención y pregúntale cómo lo ha hecho.

Haz que se mire, provócale para que le haga gracia.

Entonces, quítale los mocos con el agua del grifo y tus dedos, suavemente. Así evitas que el pañuelo irrite y,lo más importante, le tape la vista a lo que ocurre cuando saca el aire por la nariz a propulsión.

Si logras reíros juntos, querrá repetir seguro.

Los mocos que salían solos sin casi esfuerzo se acabarán y entonces es cuando le ayudarás a que salga más cantidad para poder seguir jugando.

Es aquí cuando quiero que aprietes su nariz para que salgan y hagas lo que harías con el pañuelo, pero esta vez sin él.

Así es como verá lo útil que es que le aprietes la nariz. Hay un motivo divertido y es para alargar el juego 😉

Pídele permiso para continuar -acabas de invadir su espacio y de hacer algo que normalmente no gusta- y no fuerces. Si te dice que no, termina el juego aquí y ya lo propondrás de nuevo más adelante.

Pero si te dice que sí ahora lo que necesitas es añadir una palabra. A mí me pilló desprevenida y le dije lo primero que se me ocurrió, que fue “Chum”.

Si has llegado hasta aquí ya casi lo tienes.

Es el momento de repetir aún más veces y pedirle permiso con la nueva palabra “Chum” o “esa palabra nueva que acabáis de incorporar en su vocabulario”.

Este paso de incorporar la palabra te servirá para marcarle que se suene cada vez que lo necesites.

Te aconsejo que no uses una palabra que ya hayas usado antes, sobre todo si la experiencia no fue buena.

¿Te dice que sí? ¡Perfecto! Repetir la experiencia cuantas más veces servirá a tu hijo para memorizar qué es lo que hace para que el juego sea divertido.

¿Te dice que no? ¡Vale! Toca descansar y procesar todo lo que ha ocurrido. Se trata de una experiencia nueva porque lo ha hecho todo a conciencia. Y eso es muy importante para que el aprendizaje se solidifique y quede grabado en su memoria.

Sea como sea, deja que lo procese. Dale tiempo a responder y deja que repose todo lo aprendido.

Siempre ten en cuenta que para que el aprendizaje quede bien grabado hay que dormir, así que tendrás por seguro que sí ha aprendido a sonarse cuando lo pueda hacer en distintos días (a veces con dos días ya tienes suficiente, todo dependerá de la experiencia que haya tenido alrededor de este tema.

Espero que te sirva y que pronto superéis con éxito la fase de los mocos ^^

Un abrazo,

Cristina.

Ah por cierto, todo lo que he contado es teniendo en cuenta que el niño no agarra aún el pañuelo.

Si el tuyo ya quiere y puede hacerlo, te recomiendo de todas maneras que pases por la fase en la que eres tú quien se los tiene que quitar.

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