Aumenta su rapidez de lectura con estas 5 técnicas que puedes hacer con los niños

5 técnicas para mejorar la velocidad lectora

Aumenta su rapidez de lectura con estas 5 técnicas que puedes hacer con los niños

Te presento 5 técnicas para mejorar la velocidad lectora que te pueden ser muy útiles si quieres que tu hijo aumente el número de palabras que lee por minuto.

Todas ellas puedes aplicarlas a partir de los 6 años porque a esta edad tu hijo ya conoce bien la gran mayoría de las letras del abecedario tanto en mayúsculas como en minúsculas.

Técnica de lectura número 1: Preséntale sólo palabras muy fáciles de leer, muy comunes para él o ella y cortas.

Enséñale cada palabra suelta, sin distractores alrededor de ella. Así tu hijo podrá centrar toda su atención en leerla bien.

Hazte con una libreta de hojas blancas y escribe a mano solamente una palabra por hoja, y ve pasando las páginas cuando salga la palabra.

Puedes ir alternando las hojas para que no prevea qué palabra vendrá antes de que la pueda leer.

Importante: si ves que le cuesta leer la palabra más de la cuenta dísela tú y pasa la página de la libreta, ¡no dejes que se agobie!

Técnica de lectura número 2: la técnica Bla-bla-blá.

Se trata de que antes de empezar a leerle tú, le pidas que encuentre palabras que reconozca y las lea.

Para encontrarlas lo que le vas a pedir es que, con el dedo, repase línea a línea las palabras que hay, independientemente de si sabe qué pone o no.

Entonces, mientras sea difícil descifrar lo que hay escrito dirá bla-bla-blá… y cuando encuentre una palabra que sí que reconozca, ésta la leerá.

El reconocimiento debe ser a simple vista, como quien no quiere la cosa.

Recuerda que es importante que pase por las palabras que le cuestan aunque no las reconozca, por eso mismo tendrá que decir “bla-bla-blá”.

Te propongo que le traduzcas la lectura cuando llegue al punto o la coma, aunque si la frase es muy larga lo puedes hacer antes.

Técnica de lectura número 3: Entrena el movimiento ocular antes de empezar con la lectura.

Dale a tu hijo una pelota que bote bien y, antes de empezar a leer, dedica 5 minutos a botar la pelota hacia un lado del cuerpo y SIN MIRAR la pelota DIRECTAMENTE.

La gracia está en mirar hacia enfrente y que tu hijo pueda agarrar la pelota después de que ésta haya botado.

Al principio es un ejercicio difícil y probablemente se le escapará la pelota en todo momento. Es cuestión de práctica y de paciencia.

Empieza botando la pelota en el centro de su cuerpo, de forma que pueda recogerla con ambas manos si lo necesita. Si puede agarrarla con una sola mano mejor.

Luego que bote la pelota sólo con su mano dominante. Si es diestro la pelota deberá botarse y recogerse con la mano derecha, y si es zurdo con la izquierda.

Cuando ya lo tenga bien dominado, puede ir combinando de lado, y para complicarlo un poco más puede andar un poco mientras sigue botando y agarrando la pelota.

Técnica de lectura número 4: escribe mientras lee

Coge una libreta, colócate delante suyo (esto es cara a cara) y ve escribiendo tú las palabras.

Las palabras las tendrás que escribir del revés, de modo que tu hijo irá viendo cómo vas dibujando cada una de las letras.

Irás lentamente por la falta de práctica y eso le dará tiempo a decir letra a letra qué es lo que estás escribiendo.

Otra condición que te doy para que esta técnica lectora funcione bien es que escribas las vocales QUE SE LEEN en mayúsculas.

Es decir, que cuando aparezca una U después de una Q o una G, esa vocal no la destaques.

Se trata de que tu niño/a vea cómo se van dibujando las letras.

Aquí no te dejo reaprovechar nada. Si le pides de nuevo la lectura de la misma palabra, vuélvela a escribir.

Técnica de lectura número 5: Abre al azar un libro y lee palabras largas.

Pídele entonces que encuentre dónde están.

A continuación, cuando ya lo tengáis dominado hazlo diferente: busca palabras igual de largas y complicadas, pero esta vez sólo le leerás el principio de la palabra.

De forma que tu hija o tu hijo terminará de decir lo que hayas empezado tú.

Puede que haga lectura o puede que no, en cualquier caso son muy buenos ambos ejercicios.

Es decir, que por ejemplo si tienes el libro abierto por la mitad y elijes leer la palabra “apertura”, le dirás “aper…” y esperarás a que tu hijo encuentre este trozo de palabra.

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